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El equipo del acuario
Gracias al avance
de la técnica se ha dejado atrás la época
en la cual los acuarios se calentaban mediante velas. Y la
imposibilidad de filtros hacia que los cambios de agua fueran
una constante en el mantenimiento de los acuarios. Hoy en
día es posible adquirir acuarios con todos sus accesorios
para el perfecto funcionamiento, ¡Pero!, ¿Cuales
son esto accesorios? .
- El Acuario:
Es el recipiente que va a alojar el agua,
los peces, las plantas, la arena, la decoración, etc.
Es muy importante su elección, ya que un acuario con
una capacidad (volumen) inferior de unos 40 l nos dará
un mayor trabajo en su limpieza y nos traerá más
problemas, como un mayor crecimiento de algas, aunque en un
principio pudiera parecernos lo contrario. Por lo general
el volumen nos vendrá indicado, pero de no ser así
, la manera de calcularlo es muy sencilla:
Volumen (litros)
= ( ancho (cm) · largo
(cm) · alto (cm)
) / 1000
Es conveniente que el acuario
esté provisto de una tapa para evitar que los peces
salten fuera del acuario y para evitar que las plantas que
sobresalen del agua se sequen (aunque hay una gran cantidad
de especies vegetales que necesitan que una parte de ellas
sobresalga para el correcto desarrollo) además en algunos
casos si el acuario está correctamente montado y los
peces son los adecuados no es necesario.
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La iluminación: La luz no
solo ilumina el acuario, sino que sirve de ayuda a las plantas
a realizar la fotosíntesis la cual facilita la eliminación
de CO2 y demás deshechos de los peces, aportándole
la energía necesaria a la planta para su correcto crecimiento.
Un factor a tener en cuenta es la correcta colocación
de las lámparas o tubos fluorescentes para conseguir
proporcionar al acuario la iluminación más adecuada.
Normalmente la iluminación se realiza por uno o varios
tubos fluorescentes protegidos por una campana. En algunos
acuarios donde lo exija la iluminación se hará
mediante lámparas halógenas o de vapor de mercurio.
La iluminación varía de si el acuario es de
agua dulce o salada, pero como ejemplo, suele utilizarse (tubos
fluorescentes) 0,4 W por litro en acuarios de agua dulce y
0,6 W para acuarios de agua marina. Aunque, si la población
de plantas es muy alta (como suele suceder en los acuarios
holandeses), la luz necesaria es mayor.
Otro aspecto a tener en cuenta es la posición en la
que colocaremos el foco de luz, ya que, una iluminación
central proyecta sombras hacia la parte frontal, lo cual debe
evitarse, lo más adecuado es colocar la iluminación
en la parte delantera.
- La calefacción:
Sólo si el acuario es de agua caliente.
El calentador consta de una resistencia enrollada que al paso
de la corriente se calienta, lógicamente esta resistencia
debe de estar protegida del agua para evitar cortocircuitos,
normalmente esta protección se realiza recubriéndola
de vidrio, los calentadores hoy en día vienen provisto
de un termostato (dispositivo que sobrepasada una cierta temperatura
desconecta el calentador, sirve por tanto para mantener el
agua del acuario a una determinada temperatura), ya que sino
calentaríamos el agua indefinidamente y tendríamos
sopa de pescado en lugar de un bonito hábitat para
nuestros queridos peces.
Es importante que el calentador no lo situemos debajo de la
tierra y cerca de una corriente de agua (salida de filtros,
difusores, etc.) .
- La aireación:
Se realiza a través de un compresor
que conectado mediante tubos de plástico a uno o varios
difusores introducen el aire en el agua. Al contrario de lo
que muchos piensan, no es un artefacto imprescindible en el
acuario, ya que la función es facilitar el intercambio
de Anhídrido de carbono (CO2) y oxígeno (O2)
entre el agua y el exterior (desprendimiento de CO2 e introducción
de O2), este intercambio se realiza, no por las pequeñas
burbujas que produce, sino, por un movimiento del agua de
la superficie, la función es facilitar este movimiento
que en realidad es el responsable de la oxigenación
del agua, aunque para este movimiento normalmente es suficiente
con el filtro y el movimiento de los peces.
- Los filtros:
Son muy numerosos y variados los distintos
tipos de filtros que existen en nuestros días, y no
solo por su colocación y funcionamiento, sino también
por el mecanismo que utilizan para el filtrado (químico,
mecánico y biológico):
Filtros exteriores
o de mochila: Están
alojados en el exterior del acuario. Extraen el agua del
mismo, haciéndola pasar por un material filtrante
que retiene las partículas alojadas en el agua (filtrado
mecánico), en esta materia filtrante con el tiempo
se produce la colonia bacteriana que es la encargada de
transformar los desechos en nutrientes para las plantas
(filtrado biológico) acto seguido el agua pasa por
un material que elimina los deshechos de los peces, éste
material suele ser : (carbón activo) (filtrado químico),
en algunos casos se sitúan otros tipos de materiales
para eliminar sustancias tóxicas como puede ser el
amoniaco (NH3). Después de todos estos procesos el
agua se devuelve al acuario, ahora más limpia y cristalina.
Este filtro está recomendado en acuarios de 40-80
litros y resulta imprescindibles en acuarios de más
de 100 litros.
Filtros interiores:
Funcionan igual que los exteriores,
con la salvedad de que algunos modelos no permiten la adición
de carbón activo y mucho las materias filtrantes
capaces de eliminar el amoniaco (NH3) pero como su nombre
índica van alojados en el interior del acuario, lo
que dificulta su limpieza. En este caso si el acuario es
de más de 80 litros lo mejor es acompañarlo
de un filtro biológico.
Filtros de suelo
o biológicos: El procedimiento
de filtrado es totalmente distinto a los dos anteriores,
en este caso el filtro se coloca en el interior del acuario
debajo de la tierra, no tiene material filtrante, sino que
es la propia tierra la que se utiliza como materia filtrante,
se hace pasar una corriente de aire a través de ella
lo que origina una colonia de bacterias que se alimenta
de los deshechos de los peces transformándolos en
nutrientes para las plantas, en algunos casos éste
tipo de filtrado se combina con alguno de los dos anteriores.
Al ir alojado en el interior de la tierra su limpieza supone
graves problemas con la decoración y las plantas
del acuario. Es un filtro que se utiliza como complemento
con alguno de los anteriores y es adecuado su uso en solitario
en acuarios de hasta 40 litros.

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