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De cara al acuario.
¿Qué razón
existe para que tengamos en casa un acuario? ¿Qué
perseguimos al llevar, tierra adentro, fracciones de ríos,
lagos o mares? Es indudable que alguna razón muy poderosa
debe existir para ello, quizá la necesidad de llenar
un vacío en nuestra alma, quizá el sentirse
necesario para alguien o el crear un pequeño mundo
donde seamos los amos y señores, investigación
biológica o tantos pretextos como acuarófilos
existimos en el mundo, sin embargo, sea cual sea el motivo
para hacerlo, es indudable que con ello adquirimos una gran
responsabilidad, que en ocasiones, no estamos dispuestos a
cumplir.
Hablo de la obligación
de mantener en las mejores condiciones la vida de los seres
que transportamos a nuestro acuario, dotarlos del ambiente
más parecido al suyo propio, las mejores condiciones
en alimentación, pureza del agua, iluminación,
aireación, es decir, lograr el perfecto equilibrio
biológico.
Habrá, como se me ocurrió
en este momento, quien diga que a la naturaleza le ha costado
mucho tiempo cósmico el formar un equilibrio, el cual
dista mucho de ser perfecto y nosotros, carecemos del mismo,
ya sea porque tenemos una oficina con la cual cumplir, estudios
que terminar, una esposa o novia o hijos celosos de nuestros
peces y que demandan nuestra compañía, sin embargo
¿Cuánto tiempo nos lleva darles el alimento
o limpiar los cristales y filtros mecánicos? ¿Cuánto
tiempo podemos robarle al sueño por tomar una muestra
de agua y medir sus diferentes niveles? ¿Cuántas
veces verificamos que el nuevo pez que adquirimos no sea del
tamaño "bocado"? O que a su vez no vea así a
los demás habitantes de nuestro tanque.
Uno de los parámetros
con los cuales podemos medir hasta dónde somos capaces
de mantener en óptimas condiciones un acuario, es analizar
nuestra reacción orgánica y mental a las siguientes
preguntas:
¿Qué es lo primero
que pienso al encontrar un pez muerto en el acuario? ¿Me
duele la vida perdida o el dinero que costó? Si pensó
primero en la vida perdida y está dispuesto a realizar
un pequeño esfuerzo, podrá ser un buen acuarófilo,
este esfuerzo en algunos casos llega a ser más emocional
que económico; si pensó en lo económico
antes que en otra cosa, dudo que pueda adquirir el amor por
los acuarios.
Es muy doloroso aprender sobre
la base de prueba y error, base que puede ser minimizada si
nos tomamos un poco de tiempo antes de adquirir un nuevo pez
y lo empleamos en aprender sobre sus hábitos, su tipo
de alimentación, de ambiente, si requiere o no corrientes
de agua, compatibilidad con otras especies, período
de vida, susceptibilidad a las enfermedades o tipos de medicamentos,
alimentación tamaño máximo de crecimiento,
si tiene ciclos de migración, forma de reproducción,
si ésta se ha dado en cautiverio.
Finalmente, le insisto en que
recuerde que como propietario de un acuario es responsable
de toda la vida existente en él, cualquier descuido
que tenga puede acarrear la muerte de sus peces, corales y
demás organismos que allí viven y su insistencia
de mal mantener un acuario, incide en el daño de arrecifes,
remansos y cualquier lugar natural sea devastado para satisfacer
su ego.

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