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Cryptocarion irritans
Causa
Cryptocarion irritans
Descripción de la enfermedad

Es un parásito ciliado que provoca unos síntomas prácticamente idénticos, para los no especialistas, a los que causa Oodinium ocellatum. . Esta enfermedad también es muy contagiosa

Sintomas
Sintoma   Tipo Zona
Descripción detallada
Puntos color blanco gris, de tamaño minusculu, el cuerpo y las aletas de los peces, hasta formar un ligero velo. A este síntoma se añaden a veces una tendencia a rascarse y una aceleración del ritmo respiratorio.
Tipos o Especies que presentan esta enfermedad
Peces de agua salada
Tratamiento
- Los específicos: Cada vez mas estudiados y mas eficaces, no están constituidos por un producto simple diluido con un excipiente, sino por la combinación de diversas sustancias, todas ellas de probada eficacia para combatir el mal de que se trate. Si proceden de laboratorios acreditados, son en general preferibles a los productos citados más adelante, y deben usarse siguiendo las indicaciones del fabricante. Solo es de lamentar que, como la legislación vigente no obliga a consignar la formula, esta no conste casi nunca en los productos.

- El sulfato de cobre: Es el remedio más antiguo y eficaz, y resulta providencial para el acuariófilo marino porque permite actuar rápidamente, muchas veces sin necesidad de detectar el parásito causante de la enfermedad. El modo de empleo es el siguiente: en un litro de agua destilada se vierten 16 gr. de sulfato de cobre, que viene presentado en forma de cristales o polvo de color azul y se adquiere en farmacias y algunas droguerías, pero en este caso se corre el riesgo de que el producto no sea tan puro. Algunos añaden al medicamento 1 gr. de ácido cítrico para facilitar la disolución del cobre.
Generalmente se utiliza la solución preparada a razón de 10 c/c por cada 100 litros de agua, como tratamiento de choque. Progresivamente, el tratamiento pierde eficacia, se produce una especie de precipitación y el producto se vuelve parcialmente inactivo en agua de mar, al cabo de 3 días. Por este motivo, si el mal persiste al cabo de este lapso de tiempo, se pone 1/2 dosis más, es decir 5 c/c por 100 litros. Y en caso de que todavía subsistieran algunos trastornos, se puede añadir por última vez la misma dosis de 5 c/c al cabo de 3 días más. Si transcurridos estos días, la curación no es total, y siempre y cuando la enfermedad sea realmente susceptible de curar mediante el tratamiento con cobre, lo mejor es parar la medicación, sacar mediante sifón el 50% de agua y hacer luego un tratamiento con placas, tal como se indica en el apartado C.
En cuanto a los efectos del cobre, no existe unanimidad, algunos autores opinan, por ejemplo, que la curva de nitrificación no se ve afectada, mientras que otros afirman que las bacterias son destruidas. Lo desgraciadamente cierto es que los invertebrados y las algas mueren de inmediato. Por consiguiente, en algunos casos, el tratamiento a base de cobre solo puede efectuarse en un acuario "hospital", formado por un recipiente desnudo, sin suelo, y con filtrado exclusivo a base de lana de perlón.
La dosificación que acabamos de indicar debe modificarse en los dos casos siguientes: con peces muy sensibles al cobre, como los lábridos, las dosis indicadas deben reducirse en un 50%. Por el contrario, debe realizarse una sobredosificación de un 20 % respecto a la dosis indicada, cuando el acuario contiene muchos elementos calcáreos, como moluscos, madréporas y arena coralina, sobre los que el sulfato de cobre se fija en forma de compuesto insoluble. Esta deficiente solubilidad del sulfato en medio alcalino es la razón que induce a determinados aficionados experimentados, como el doctor Vast de Limoges, a utilizar preferentemente el citrato de cobre, muy soluble en agua de mar. Y a una dosis de 5 a 10 mg como máximo por 100 litros, dosis que, al parecer, tiene poca influencia sobre las bacterias nitrificantes.

- Las placas de cobre: aparte del método a base de sulfato que acabamos de indicar, el cobre se usa también bajo la forma que vamos a describir y que, por empírica que parezca, resulta perfectamente eficaz. Consiste en sumergir unos trozos de cobre en el agua. Y ello puede hacerse de diversas formas: por ejemplo, en el caso de un filtro tipo teja, haciendo fluir el agua sobre un trozo de cobre situado encima de la lana de perlón, o también haciendo, con hilo eléctrico desnudo, sin aislante, dos pequeñas trenzas de 20 cm que se colocan detrás de los elementos de decoración, o colocando dos placas de cobre de unos 10 x 6 cm en dos ángulos opuestos del acuario. Generalmente se prefiere esta última modalidad a causa de la corriente electrolítica que se establece entre las dos placas. Algunos autores opinan que esta corriente no puede existir mas que entre dos metales distintos y que las ínfimas cantidades de metal contenidas en estado natural en el agua de mar son insuficientes para representar este segundo metal. Por este motivo, aconsejan que se prendan las placas al acuario con un hilo que no sea de cobre, pero en este caso se corre el riesgo de crear toxicidad, riesgo que personalmente, no hemos asumido jamás.

Enfermedades de los peces © El alquimista de los peces 01/03/2002
Última modificación: 22 de julio de 2008

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